Restaurante patio chico santander

Ambiente desenfadado desde primeras horas de la mañana. Este seductor bistró con algo menos de un año de vida constituye la otra cara de El Serbal, con quien comparte espacio y filosofía pared con pared.


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Zona de barra para picoteo y raciones. Ocho mesas que vuelan obligan a reservar con antelación. Gastronomía con estrella Michelín. Variedad de panes artesanos y cumplidos carros de cafés e infusiones. Ambiente moderno con amplia separación entre mesas y atento servicio. Tres peldaños separan de la gloria a este pequeño restaurante con cabrete y unas pocas mesas altas con taburete en la calle.

Excelente pan, precios ajustados y servicio eficaz.

Dónde comer barato y bien en Santander 👍 😋

Abierto también para desayunos. Recientemente reformado, este restaurante a caballo entre dos calles es cita obligada para muchos pescadores y vecinos de la zona, que a diario frecuentan su animada barra. Cocina de picoteo frío o caliente en la que no faltan los embutidos y quesos, las sartenes ni una gran variedad de conservas de excelente calidad. Ofertas del día de lunes a jueves. Ambiente familiar y pequeña terraza con taburetes. Generosa bodega.

Ponte en contacto con el anfitrión

Imprescindible reservar fines de semana y festivos. Reducido local que toma el nombre de este elemento similar a un embudo que formó parte del paisaje del malecón de Puertochico durante buena parte de la segunda mitad del siglo pasado. Agradable decoración en tonos claros y un puñado de mesas dan cobertura a una cocina sencilla pero bien trabajada. Platos de la mar, de la tierra y de la huerta conforman una carta corta aunque cumplida pensada para picar y compartir y en la que también hay espacio para las hamburguesas.

Casimiro Sainz, 11 Tlf. Al estilo de los pubs ingleses, el local propone tablas de embutidos con ensalada de tomatitos, de quesos o de salmón, ensaladilla de langostinos y otros productos de picoteo para paladear en una atmósfera tranquila y agradable. A las espaldas de Castelar, este pequeño restaurante ofrece cuidadas viandas del mar y la tierra.

Comer en Santander

José, su propietario, siempre solícito, lidera un servicio atento y profesional. Popular barra y pequeña terraza con mesas altas.

Tradición y calidad enfrente de la bahía. Raciones generosas, exquisitos pescados salvajes y jugosas carnes de Cantabria. Atención especial a los postres. Terraza cubierta en los meses estivales. Cuatro inquietos italianos con ganas —Timmy Moral, Diego Humberto y su hijo Víctor y Andrea Gazziero— capitanean con cercanía y buen trato este local de planta cuadrada, holgada terraza y ligero ambiente industrial.

También desayunos. De proa a los vientos del sur y a la bahía, este negocio de profunda herencia pesquera es uno de los exponentes de la alta cocina local. La cocina del pincho en Santander. Paseo de Pereda, 37 Cerrado los lunes en invierno Menos de 25 euros. Espacioso establecimiento centenario presidido por grandes cubas y tinajas de vino en el que saborear platos, raciones y cazuelitas de comida casera.

Dispone de comedor privado y de una interesante programación musical. A vueltas de Puertochico, este mesón de toda la vida con dos pequeños comedores propone una correcta cocina sin adornos ni florituras de evidentes tintes marineros en la que resalta la merluza. Nueva y amplia terraza con vistas al mar en un extremo de la plaza. Zacarías Puente da nombre a este restaurante con patio interior y varios ambientes que recientemente ha dado un vuelco a sus tradicionales propuestas gastronómicas.

Propuestas novedosas participan de una carta en la que también hay sitio para apuestas menos arriesgadas. Barra movida y mesas altas para picar algo en la calle. Pequeño local de vinos y tapas gobernado con solvencia y buen hacer por su propietario, Carlos. Buena comida casera a precios asequibles servida con gracia en apenas tres mesas de cuatro o seis mesas de dos ubicadas tras unos biombos.

Carrilleras de ternera o de cerdo ibérico, rabo estofado y callos dominan las preferencias de una carta exigua pero muy sabrosa. De postre, queso y unos deliciosos helados procedentes de la heladería italiana de enfrente. El joven Javier de la Vega lidera este nuevo proyecto con nombre de juego infantil en lo que fue una antigua fontanería. Convertido por méritos propios en un referente de esta popular calle de bares y vinos, este conocido y frecuentado bar-restaurante ofrece una apetecible cocina a precios razonables.

Servicio eficaz y cordial. Peña Herbosa, 19 Tlf. Considerado el primer bar de esta calle, desde hace un lustro vive una segunda época dorada de la mano del hostelero local, Carlos Crespo, que ha sabido conjugar el sabor añejo de paredes repletas de antiguas fotografías con una fresca y moderna decoración de indudable gusto y cuidada iluminación. Platos y raciones de siempre en un ambiente actual y desenfadado. Cordial y profesional servicio.

INTERIORISMO | PATIOCHICO BAR & PICOTEO - Caravan Interiors

Peña Herbosa, 17 Tlf. Restaurante heredero de la antigua Casa Albo de decoración sencilla y trato familiar. La carta, en la que no faltan una buena selección de entrantes, pescados y carnes, destaca su especialidad en arroces. Admite cenas de grupo para cualquier día de la semana. Peña Herbosa, 15 Tlf. Restaurante en dos alturas de cocina tradicional con toques de autor al que Carlos, su propietario, concede su particular y cercano sello personal. La animada barra de la parte inferior da paso a un comedor bien vestido en maderas y con vigas vistas con una bonita iluminación.

Massimiliano, un inquieto milanés afincado en Santander, y su mujer Pepa abanderan una de las sorpresas agradables del panorama gastronómico local con este acogedor y recogido establecimiento que fusiona lo mejor del arte culinario japonés y sudamericano.

Vincci Puertochico

Cocina nikkei de altos vuelos y gratas sensaciones a precios razonables. Buena carta de cócteles de fruta fresca elaborados al momento. Ya me pasó una vez en Galicia que el susto fue apoteósico, pero enseguida comprendí que se trataba de producto congelado, no por ello de mala calidad ni mucho menos. El santiaguiño tiene mucha demanda en la zona gallega y en Navidad llega a precios astronómicos. En Cantabria no se suelen tomar, este es el segundo sitio donde tengo referencia de que los sirvan.

Para terminar unos escalopines de solomillo.